viernes 25 de noviembre de 2011

CUENTOS MÁGICOS, EN SANTIAGO NUEVO LEÓN

Mañana sábado 26 de noviembre estaremos contando en:


"NUEVO LEÓN: UNIDOS EN TU COLONIA"

Santiago, Nuevo León, allá nos vemos a partir de las 9:00 hasta las 15:00 horas.


jueves 13 de octubre de 2011

"LO QUE NUEVO LEÓN CUENTA"

Grupo Tejedoras de Imágenes y Museo de Historia Mexicana invitan a escuchar: "Lo que Nuevo León cuenta", este 16 de Octubre a las 15:00 horas, en el vestíbulo del MUSEO DE HISTORIA MEXICANA. Ven a escuchar “Lo que Nuevo León cuenta” el programa que llevaremos al XXV Festival de Contadores de Historias y Leyendas que se efectuara la primer semana de noviembre en Guadalajara de Buga, Valle del Cauca en Colombia.

jueves 7 de julio de 2011

Manifiesto de Tlaquepaque

Ponencias, cuya intención era explorar la misión y la visión del narrador oral en el siglo XXI, y al mismo tiempo, la gestión y la promoción de esta actividad, predominaron en las jornadas de trabajo realizadas durante el Encuentro teórico llevado a cabo en Tlaquepaque – Jalisco, bajo los auspicios de infolectura, una asociación dependiente del diario el informador de la ciudad de Guadalajara.

De acuerdo con las consideraciones enviadas por uno de sus participantes, el contador de historias Benjamín Briseño, dichas ponencias estuvieron caracterizadas por la diversidad de contenidos, y por una mirada histórica a la génesis de ese nuevo estilo de narración oral, que convierte ésta actividad en algo para lo cual es imprescindible el escenario, algo así como un teatro en miniatura, y que muchos de los ponentes coincidieron en ubicar en Cuba, desde donde se produjo posteriormente una influencia que también se asentó en México.

Según se puede leer entrelíneas, en el documento enviado por Briseño, el arribo a acuerdos teóricos durante dicho Encuentro para la reflexión, no fue nada fácil, no tanto por el hábito compulsivo de hablar simultáneamente de los participantes, muchos de los cuales, al principio, tuvieron un comportamiento competitivo, sino por la diversidad de opiniones acerca del quehacer del narrador oral, a través del cómo, del para qué y del hacia dónde va, cosa que nos parece de gran utilidad, porque el sentido de competencia entre los narradores orales no parece dejar tiempo a los mismos para hacer un alto en el camino y sentarse a pensar en porqué lo están haciendo. Hubo momentos, dice el mismo documento, en que el diálogo se empantanó, y hasta estuvo corriendo el riesgo de convertirse en una discusión bizantina; pero el despertar repentino de la conciencia, en cada uno, de la importancia de elaborar el documento que se habían propuesto, logró doblegar los egos y concertar la coincidencia.

Después de haber comprendido los participantes, que el ego y la vanidad deben reservarse para otros espacios, por ejemplo, cuando están contando, el Encuentro alcanzó la calma necesaria, para moderar un diálogo que permitió encontrar coincidencias y discrepancias manejables, que fueron consignadas en un documento representativo del pensamiento de los participantes con relación a lo que debe ser la misión y la visión de la narración oral en el siglo XXI.

Así, se redactó finalmente el Manifiesto de Tlaquepaque, luego de ser discutida cada palabra, como suele suceder entre narradores orales, para garantizar su trascendencia, y porque se había pasado mucho sufrimiento teórico para llegar a él. Y para hacerlo más único aún, se decidió darle un nombre en lengua indígena, y se le llamó mixe Ayuujk Jäy, que significa gente de la palabra.

Desde la perspectiva de quien nos ha servido de puente para conocer el manifiesto, éste es un documento cuyo objetivo es convocar la concordia entre la gente que cuenta historias, para hacer fluir las ideas sin temor a mencionarlas, para recordar que existen principios éticos también en las artes, y para recordar que la Narración Oral, en México, debe ser responsable de la irradiación de la cultura nacional, y de la explicación de los procelosos tiempos que se están viviendo, para evitar que los mismos se proyecten, sin fin, en el futuro.

El MANIFIESTO DE TLAQUEPAQUE estará pronto en el ciberespacio, y es esa la razón por la que hemos decidido no mencionar, en concreto, uno solo de sus acuerdos, y porque además, sus gestores aspiran a que se convierta en un documento de discusión, al que puedan acceder narradores orales de Iberoamérica y consignar sus opiniones en pro o en contra de lo allí escrito.

Nos sumamos ahora al reconocimiento que el Contador de Historias Benjamín Briseño hace al señor Carlos Flores, Director de Infolectura, de quien partió la idea de este Encuentro, y además la consolidó, porque son pocas las ocasiones en que las organizaciones culturales, tan embebidas como están en la generación de espectáculo, convidan a pensar.

Convidar a pensar es, hoy en día, una necesidad inminente, porque son muchas las expresiones que minuto a minuto se interponen para evitar que lo hagamos.

Qué se cuenta en México

La reciente realización, entre finales del mes de mayo y comienzos de junio, en la municipalidad de Tlaquepaque, Estado de Jalisco, en México, de un Encuentro, cuyos organizadores les pidieron a los participantes dejar a las puertas del recinto de discusiones la emotividad de la que suelen hacer uso cuando están contando, para poder pensar con calma en el oficio, y averiguar si contar historias sirve para algo más que entretener, y sobre el cual hemos escrito en las dos columnas anteriores, nos incita a redundar en el tema, porque tenemos la sensación de que no hemos dicho lo necesario acerca de quienes estuvieron en dicho simposio, y que debemos decir, para insinuarle al lector las tendencias que en materia de narración oral se dan en México, porque cada uno de ellos, con sus bondades, unos, sus egolatrías, intolerancias y deseos infinitos de agarrar poder con la palabra, otros, está haciendo un meritorio trabajo en el entorno dentro del cual se mueve, aunque no siempre correspondiente a uno de los propósitos del Manifiesto de Tlaquepaque, cual es convertir a la narración oral en un vehículo de reintegración social, y de recuperación de la cultura nacional. Pero, la indecisión es una de las talanqueras con que suele toparse toda actividad que se convierte en moda, y que es lo que le ha estado sucediendo a la narración oral, y México no es una excepción.

Estuvo en ese Encuentro la voz reposada, como el tequila, de Rosa Martha Sánchez, un modelo de perseverancia en la narración oral, y quien, según noticias de buena fuente, no estuvo tan convencida de la forma, cuando quiso explorar el mundo de la narración oral, y en vez de dedicarse de tiempo completo a la emulación del estilo escénico de ésta, que según dicen algunos, crearon en Cuba, decidió emplear una buena porción de su tiempo en indagar sobre la utilidad social de la narración oral y terminó recuperando historias cotidianas de la revolución mexicana, que la historia oficial, siempre tan vanidosa, no menciona, porque generan el riesgo de la integración social.

Rosa Martha vino a Tlaquepaque, desde Monterrey, lugar en donde tiene su cuartel de historias y la artillería necesaria para enseñar cómo contarlos, a dar su testimonio acerca de cuánto sirve la narración oral como vehículo para recuperar la historia perdida o devaluada, y, además, sobre la utilidad que la misma tiene para llegar a la gente, de manera directa, y consolidar un mensaje que a través de la proliferación cancerosa de los llamados mecanismos de comunicación, se pierde.

Estuvo, también, don Jermán Argueta, auto proclamado conde del valle Temascalcingo, y quien para distinguirse de los mortales que lo conocemos, decidió quitarle lastre a su nombre, cambiado la pesada g de gruñón por la liviana j de jovial, quien ha dedicado buena parte de su vida en redescubrir las leyendas, que parecen esculpidas en la zona histórica del Distrito Federal, para hacerlas resistentes a la desaparición, y justificar, además, su papel accesorio de narrador oral.

También estuvo en Tlaquepaque, disputando un espacio para hacer reinar su opinión, actitud en la que es muy insistente, María Eugenia Márquez, una gestora cultural de Zacatecas, uno de cuyos méritos es haber salido sin lesión mental visible, de su intensa lucha en el manejo de la ansiedad, y en lo que se volvió experta, cuando emprendió la tarea de convencer a sus coterráneos de la bondad de su idea de introducir en los callejones de su ancestral ciudad, la palabra, con tinte de leyenda, para convertirla en otro atractivo del turismo local, y consiguió consolidar un festival de la oralidad del que ya se habla en muchas partes.

Sabemos que estuvieron otras personas, con iguales o mayores méritos, y sobre cuya gestión no diremos nada, debido a que no poseemos los documentos ni las noticias que nos faculten para hacerlo, porque no queremos correr el riesgo del exceso o el defecto, aunque estemos hablando de narración oral y el tema nos permita abundar tanto en uno como en otro.

viernes 1 de julio de 2011

El Manifiesto de la Narración Oral, redactado en Tlaquepaque es noticia Internacional!!

Manifiesto de Tlaquepaque- México

En el encuentro de Narradores Orales en Tlaquepaque, Jalisco los días 2 y 3 de junio se creó el Manifiesto Tlaquepaque,. El encuentro fue convocado por Infolectura, Asociación dependiente del Diario "El Informador" de Guadalajara, Jalisco, responsable de un importante programa de promoción de la lectura en el estado y organizadora del Festival Cultural de las Letras Caleidoscopio 2011.

Se realizaron ponencias y mesas de trabajo entorno a la Narracción Oral y su papel en el siglo XXI. Se redactó el Manifiesto de Tlaquepaque al que se decidió darle el nombre en lengua indígena Mixe “Ayuujk Jäy” que significa “Gente de la palabra”.

En palabras de Benjamín Briseño el Manifiesto de Tlaquepaque es una auténtica declaración de principios éticos y estéticos, para fijar una postura ante el mundo y destinar un lugar digno para la Narración Oral mexicana.

Los firmantes del Manifiesto entre los que hay varios miembros de la Red Interancional de Cuentacuentos: Benjamín Briseño, Marilú Carrasco, Heber Banda, Beatriz Falero y Apolinio Mondragón. Además de otros narradores como Jermán Argueta, Ana Isabel Cuevas Pulido, Jorge Paz, Patricia Martos entre otros invitan a adherirse al Manifiesto que subirán a un Foro en línea para que cualquiera pueda unirse a él y expresar sus opiniones.